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Hola a todos y bienvenidos a QuieroSerMédico, un espacio dedicado a las ciencias sanitarias. Voy a ir directo al grano contando nuestro...

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Hola a todos y bienvenidos a QuieroSerMédico, un espacio dedicado a las ciencias sanitarias.

Voy a ir directo al grano contando nuestros objetivos. Todo surgió un día cuando nos dimos cuenta de que ciertas asignaturas de la universidad quedaban bastante cojas, entonces... ¿qué decidimos hacer? Leer, leer y leer más aún para ampliar nuestros conocimientos. Un día se nos ocurrió una idea, ¿por qué no resumimos todo lo que estamos leyendo y lo subimos a algún lado para ayudar a la gente? ¡y lo hicimos! Así comenzó QuieroSerMédico.

Para apoyar los resúmenes del blog (no siempre ponemos imágenes) tenemos el canal de youtube donde tratamos de explicar el mismo tema, pero mediante dibujos y esquemas.



Estamos abiertos a consejos y peticiones si queréis que expliquemos algún tema en concreto. Podéis mandar un correo a quierosermedicoparati@gmail.com con vuestras peticiones.

No lo olvides, tu visita nos hace felices 😊

Citoplasma celular 2: Orgánulos membranosos

-La membrana plasmática o celular: Es una bicapa lipídica compuesta principalmente por lípidos anfipáticos (fosfolípidos), colesterol y proteínas integrales y periféricas, adheridas a la superficie de los mismos. Las cadenas de ácidos grasos de las moléculas lipídicas se enfrentan entre sí, tornando hidrófoba la porción interna de la membrana, mientras que la superficie de la membrana está formada por los grupos polares de las dichas moléculas, tornándola hidrófila. La organización conjunta de todos los elementos de la membrana se denomina modelo de mosaico fluido modificado.

Todas estas moléculas contribuyen a establecer microambientes extracelulares en la superficie de membrana que cumplen funciones específicas en el metabolismo, en el reconocimiento celular, en la asociación celular, en el transporte de sustancias, y sirven como sitios receptores para hormonas.
Esta membrana delimita la célula y también numerosos orgánulos dentro de la célula.

-Vesículas de transporte: el transporte vesicular contribuye a  la integridad de la membrana plasmática  y a la transferencia de moléculas entre los diferentes compartimentos celulares. Los tres mecanismos de transporte vesicular que involucran a la membrana son la endocitosis, exocitosis y pinocitosis. 

-Aparato de Golgi: orgánulo formado por sacos aplanados apilados y extensiones tubulares, que forma retículos alrededor del núcleo celular. Presenta vesículas asociadas a las cisternas aplanadas. Como ya se ha dicho anteriormente, participa en la modificación postraduccional y en la clasificación y envasado de las proteínas. Las cisternas situadas más cerca del RER constituyen la cara formadora o cara cis, mientras las cisternas ubicadas más lejos constituyen la cara madurativa o cara trans (clasificación y envasado de proteínas). Está bien desarrollado en las células secretoras. 

 -El retículo endoplasmático rugoso (RER): Junto con los ribosomas, constituye el sistema de síntesis proteica de la célula. Con el microscopio electrónico de transmisión se observa como una serie de sacos aplanados e interconectados, denominados cisternas. Estas cisternas presentan ribosomas adheridos a su superficie exterior de la membrana, mediante proteínas de acoplamiento ribosómico. 

Las proteínas sintetizadas entran a la luz del RER, donde sufren modificaciones por acción de enzimas y después, la mayoría, son exportadas hacia el aparato de Golgi. Este orgánulo también sirve como punto de control de calidad de las proteínas: si las proteínas neosintetizadas no han sufrido correctamente la modificación postraduccional (fosforilación, glucosilación, acetilación, metilación, etc) se exportan de nuevo al citoplasma para que se degraden, mediante proteínas denominadas coatómeros, que formarán las vesículas transportadoras.

Aunque prácticamente todas las células corporales contienen este orgánulo, el RER está particularmente bien desarrollado en las células secretoras (glandulares, fibroblastos, plasmocitos, odontoblastos, ameloblastos y osteoblastos) y en las neuronas.

-Retículo endoplasmático liso (REL): orgánulo formado por una serie de túbulos cortos y anastomosados, similar al RER, pero no están asociados a ribosomas. Puede ser una extensión del RER o estar separado de él. Es abundante en las células que participan en el metabolismo lipídico (síntesis de ácidos grasos y fosfolípidos) y está bien desarrollado en las células que producen esteroides (corteza suprarrenal y de Leydig) y también en las células hepáticas (con función detoxificadora). En las células osteomusculares y cardíacas el REL adopta el nombre de retículo sarcoplásmico, que capturando el Ca+2 conduce los impulsos nerviosos al interior de la célula para su contracción. Además, participa en el metabolismo del glucógeno y en la formación y reciclaje de membranas.

-Endosomas: son compartimentos situados cerca de la membrana celular, donde se forman por fusión de las vesículas originadas de la misma. Se denominan endosomas tempranos y las vesículas que se originan en ellos viajan hasta estructuras más profundas del citoplasma, donde se transforman en endosomas tardíos, los cuales se transformaran a su vez en lisosomas. Los endosomas tempranos tienen una estructura tubulovesicular (su luz se subdivide en cisternas separadas por la invaginación de su membrana), mientras que los endosomas tardíos son más complejos y presentan membranas internas con aspecto de cebolla. La función de los endosomas tempranos es clasificar y reciclar proteínas interiorizadas por vías endocíticas.

-Lisosomas: Son orgánulos digestivos, ricos en enzimas hidrolíticas (proteasas, nucleasas, lipasas, glucosidasas…). Representan el compartimento digestivo principal de la célula, que degrada macromoléculas derivadas de procesos endocíticos y también de la propia célula (autofagia), como proteínas plasmáticas, orgánulos...Así pues, mantienen un equilibrio controlado entre las funciones celulares anabólicas y catabólicas y, además permiten que la célula elimine los orgánulos no deseados. Los lisosomas se forman mediante mecanismos complejos que tienen lugar en los endosomas, como ya se ha dicho. Sus enzimas se forman en el retículo endoplasmático rugoso y se transportan al aparato de Golgi para su clasificación. Presentan únicamente una membrana, que es capaz de resistir los procesos de digestión hidrolíticos que tienen lugar en su interior. Esta membrana está compuesta por proteínas estructurales y transportadoras, sacáridos, colesterol y un lípido denominado lisobifosfatídico.

-Mitocondria: son abundantes en las células que generan y gastan energía: células musculares estriadas, en células involucradas en el transporte de líquidos y electrolitos, en la pieza intermedia de los espermatozoides y contiguas a los pliegues de la membrana plásmática de las células del túbulo contorneado proximal en el riñón. Poseen el sistema de enzimas que genera ATP mediante el ciclo del ácido cítrico, fosforilación oxidativa y beta oxidación de los ácidos grasos. Se cree que este orgánulo evolucionó a partir de bacterias aeróbicas que vivían en simbiosis dentro de las células eucariotas. Están presentes en todas las células excepto en los eritrocitos y queratinocitos terminales. Además, perciben el estrés celular y “son capaces de decidir” si la célula vive o muere, mediante el inicio de la apoptosis.

-Peroxisomas: son orgánulos esféricos que poseen enzimas oxidativas, en particular la catalasa y otras peroxidasas. Se encuentran en la mayoría de los tipos celulares, pero son más abundantes en las células hepáticas y renales. Su cantidad se incrementa en respuesta a la dieta, fármacos y estimulación hormonal.

Citoplasma celular 1: Generalidades de la célula y el citoplasma

Las células son las unidades estructurales y funcionales básicas de todos los organismos pluricelulares. Las actividades diarias de los organismos (protección, ingestión, digestión, absorción de metabolitos, eliminación de residuos, movimiento, reproducción y la muerte) son reflejos de procesos similares que ocurren dentro de cada célula del cuerpo humano. Algunas células desarrollan una o más de estas funciones en un grado tal de especialización que son identificadas por su función, por ejemplo: todas las células contienen  proteínas de filamentos contráctiles, pero las células musculares contienen grandes cantidades de las mismas, lo que les permite realizar su función especializada.



Las células pueden dividirse en dos compartimentos principales: el citoplasma y el núcleo. El citoplasma es la región de la célula localizada fuera del núcleo. A su vez, contiene orgánulos ("órganos pequeños"), citoesqueleto (formado por proteínas polimerizadas que construyen microtúbulos),  e inclusiones (materiales como pigmentos, lípidos, glucógeno, sustancias de desecho…) suspendidas en un gel acuoso denominado matriz citoplasmática. Dicha matriz está formada por diferentes solutos, en los que se incluyen iones inorgánicos (Na+,K+,Ca2+…) y moléculas orgánicas (metabolitos intermedios, hidratos de carbono, lípidos, proteínas y ARN). El núcleo es el orgánulo más grande de la célula y contiene el genoma y las enzimas necesarias para la replicación y transcripción del ADN. Ambos compartimentos trabajan en conjunto para mantener la viabilidad celular.

Intercambio y transporte de gases 3: Regulación de la ventilación


La contracción de los músculos esqueléticos debe ser iniciada por las neuronas somáticas, controladas por el SNC. La contracción del diafragma y otros músculos se inicia en el bulbo raquídeo. Las interacciones sinápticas generan ciclos rítmicos influidos por estímulos sensoriales (especialmente de quimiorreceptores para CO2, O2 y H+. El modelo actual de control de la ventilación establece que:

  • Las neuronas respiratorias del bulbo raquídeo controlan los músculos inspiratorios y espiratorios.
  • Las neuronas de la protuberancia integran la información sensorial e interactúan con neuronas del bulbo para controlar la ventilación.
  • El patrón rítmico surge de una red de neuronas con descargas espontáneas.
  • La ventilación está sujeta a modulación continua por varios reflejos (quimiorreceptores, mecanorreceptores y centros cerebrales superiores). 

3.1 Las neuronas del bulbo raquídeo controlan la respiración

Las neuronas respiratorias se encuentran en dos zonas del bulbo raquídeo. Una es el núcleo del tracto solitario (NTS), que contiene el grupo respiratorio dorsal (GRD), que controlan los músculos inspiratorios. Las señales del GRD viajan a través de los nervios frénicos e intercostales. El NTS recibe información de los quimiorreceptores y mecanorreceptores a través del nervio vago y glosofaríngeo.
Las neuronas respiratorias de la protuberancia reciben información sensorial del GRD, que, a su vez, influyen en el inicio y la terminación de la inspiración. Los grupos respiratorios de la protuberancia (GRP) envían señales tónicas a las redes del bulbo para ayudar a coordinar un ritmo respiratorio equilibrado.
El grupo respiratorio ventral (GRV) consta de varias regiones. Una de ellas es el complejo de pre-Bötzinger, que contiene neuronas que se disparan espontáneamente y que pueden actuar como marcapasos para el ritmo respiratorio. Además, fibras nerviosas del GRV inervan músculos de la laringe, faringe y lengua para mantener la vía aérea abierta durante la respiración. Una relajación inadecuada de esta musculatura contribuye a la apnea obstructiva del sueño.
La estimulación de la musculatura respiratoria se realiza en “rampa”. Esto quiere decir que unas pocas neuronas inspiratorias se disparan para empezar la rampa. Se reclutan posteriormente otras neuronas y así sucesivamente. Se logra de este modo que la caja torácica se expanda de forma suave. Al final de la inspiración, cesa la actividad de golpe y la musculatura se relaja. Aunque parezca una contradicción, se mantiene cierta actividad neuronal para evitar que el flujo de aire sea demasiado rápido (algunos músculos de las vías respiratorias superiores se contraen).

3.2 El dióxido de carbono, el oxígeno y el pH influyen en la ventilación

El dióxido de carbono es el principal estímulo para los cambios de ventilación; el oxígeno y el pH tienen menor influencia.
En una situación donde haya poco oxígeno, la frecuencia y la profundidad de la respiración aumentan. Si se empieza a acumular CO2, la ventilación se intensifica para evitar que se acumule.
Los quimiorreceptores periféricos presentes en las arterias carótidas y aorta, detectan cambios de la PCO2, el pH y la PO2 del plasma. Los quimiorreceptores centrales responden a cambios de concentración de CO2 en el líquido cefalorraquídeo. Los receptores se encuentran cerca de la superficie ventral del bulbo raquídeo para una más rápida estimulación.

3.2.1 Quimiorreceptores periféricos

Cuando las células del glomo se activan por una disminución de O2 o pH, o aumento de CO2, se desencadena un aumento de la ventilación. Aparece una inactivación de los canales de K+, provocando una despolarización. Posteriormente, se abren los canales de Ca2+ dependientes de voltaje, lo que provoca la expulsión, por exocitosis, de un neurotransmisor hacia la neurona sensitiva. Las señales viajan hacia el bulbo raquídeo y la ventilación se incrementa.

3.2.2 Quimiorreceptores centrales

Un aumento en la PCO2 arterial provoca que el CO2 cruce la barrera hematoencefálica y active los receptores centrales. Se incrementa así la frecuencia y profundidad de la respiración.
Esto no es del todo cierto, ya que los receptores centrales responden a cambios de pH del líquido cefalorraquídeo (LCR). El CO2 que difunde hacia el LCR se convierte en ácido carbónico que se disocia en bicarbonato y H+. Son estos últimos los que inician el reflejo del quimiorreceptor.
En situaciones donde la PCO2 se mantiene elevada durante días, los quimiorreceptores se adaptan y la frecuencia respiratoria se vuelve normal. No obstante, la respuesta al descenso en la PO2 se mantiene. Esto sucede en las EPOC, donde los niveles elevados de CO2 no estimulan la respiración, pero si el descenso en el O2. Por este motivo, si a estos pacientes se les administra demasiado oxígeno, pueden dejar de respirar porque se elimina su estímulo químico para la ventilación.

3.3 Reflejos protectores cuidan los pulmones

Otros reflejos protegen de lesiones físicas, irritaciones del tracto respiratorio o hiper-insuflación de los pulmones. El principal reflejo protector es la broncoconstricción.
El reflejo de insuflación de Hering-Breuer se describió en perros anestesiados. Ocurría que cuando el volumen corriente excedía de un cierto valor, se enviaban señales al tronco cerebral para terminar la inspiración.

3.4 Los centros cerebrales superiores afectan a los patrones de ventilación

Los centros superiores del hipotálamo y del cerebro, pueden alterar la actividad de la red de control bulbar (control voluntario de la respiración se incluye aquí).
La respiración se ve afectada también por el estímulo del sistema límbico. Por este motivo, el miedo y la excitación pueden afectar el ritmo y la profundidad de la respiración.

Intercambio y transporte de gases 1: Intercambio gaseoso

Este capítulo se centrará en los dos gases más importantes para la fisiología (CO2 y O2) y en como se mueven entre los espacios alveolares y las células del cuerpo. Si la difusión o transporte están alterados se produce hipoxia, que suele ir de la mano con hipercapnia. Existen varios tipos de hipoxia: 
  • Hipoxia hipóxica: PO2 arteral baja debido a altitud, hipoventilación…
  • Hipoxia anémica: Disminución de la cantidad de oxígeno unido a hemoglobina. Causada por anemia, sangrados, intoxicación por monóxido de carbono.
  • Hipoxia isquémica: Reducción de flujo de sangre derivado de insuficiencia cardiaca, choque o trombos.
  • Hipoxia histotóxica: Incapacidad de las células para usar el oxígeno, debido a que están intoxicadas. Se suele producir por cianuro. 
Para evitar la hipoxia y la hipercapnia, el organismo utiliza sensores que responden a:
  • Oxígeno: La llegada a las células debe de ser adecuada para sostener la respiración aeróbica y la producción de ATP.
  • Dióxido de carbono: Se genera en el ciclo cítrico. La excreción por parte de los pulmones es importante, ya que concentraciones elevadas de este gas son depresoras del SNC y, además, un exceso produce acidosis.
  • pH: El sistema respiratorio controla el pH del plasma y utiliza cambios en la ventilación para alterarlos.

1. Intercambio de gases en los pulmones y en los tejidos

El oxígeno y el CO2 difunden desde el espacio aéreo alveolar hacia la sangre. El contenido de gases se suele medir en presiones parciales. La PO2 alveolar normal ronda los 100 mmHg y la PO2 de sangre venosa los 40 mmHg. Esta diferencia de presión hace que el oxígeno difunda siguiendo su gradiente de presión (de alvéolos a capilares). Cuando la sangre arterial llega a los capilares tisulares, el gradiente se invierte. Las células usan continuamente el oxígeno para la fosforilación oxidativa.
En cuanto al CO2, la PCO2 es mayor en los tejidos que en la sangre de los capilares sistémicos. La PCO2 celular normal ronda los 46 mmHg y la PCO2 del plasma arterial de 40 mmHg. El gradiente hace que este gas difunda desde las células hacia los capilares. En los pulmones, el proceso se invierte. 

1.1 La baja PO2 alveolar disminuye la captación de oxígeno

Una disminución de la PO2 alveolar implica que hay menos oxígeno disponible para entrar en la sangre. El flujo o perfusión de los alvéolos también debe ser adecuado. Hay dos posibles causas de una PO2 alveolar baja:
  • Que el aire inspirado tenga un bajo contenido de oxígeno.
  • Que la ventilación alveolar sea inadecuada.

La composición del aire inspirado: Lo primero es una correcta captación atmosférica de este gas. El principal factor que afecta al contenido de oxígeno del aire atmosférico es la altitud.
La ventilación alveolar: Si la composición es normal, pero la PO2 alveolar es baja, el problema está en la ventilación (se conoce como hipoventilación). La hipoventilación se puede producir por una disminución de la distensibilidad pulmonar, el aumento de la resistencia de las vías aéreas o por depresión del SNC.

1.2 Los problemas de difusión causan hipoxia

Si la hipoxia no está causada por la hipoventilación, el problema puede estar en el intercambio gaseoso. Los cambios patológicos que afectan al intercambio son:
  • Disminución de la cantidad de superficie alveolar disponible para el intercambio de gases.
  • Un aumento en el grosor de la barrera de intercambio.
  • Un aumento en la distancia de difusión entre el espacio aéreo alveolar y la sangre. 

Superficie: El enfisema (tabaquismo la principal causa) es provocado por sustancias irritantes. Se activan los macrófagos alveolares que liberan elastasa y otras enzimas proteolíticas. Estas enzimas destruyen las fibras elásticas del pulmón e inducen la apoptosis de las células, degradando así las paredes de los alvéolos. Se gana por tanto distensibilidad, pero hay poca recuperación elástica.
Permeabilidad de la barrera de difusión: En enfermedades pulmonares fibróticas, el tejido cicatrizal engrosa la pared alveolar, por lo tanto, la difusión será más lenta.
Distancia de difusión: En ciertos estados patológicos, el exceso de líquido, aumenta la distancia entre el espacio aéreo alveolar y la sangre. Esto ocurre en el edema pulmonar, que se puede regular por el drenaje linfático, si no es grave. En estadios avanzados, por ejemplo, en insuficiencia ventricular izquierda, o en la disfunción de la válvula mitral, el equilibrio normal entre filtración y reabsorción se altera. Cuando la presión hidrostática aumenta en los capilares, el líquido sale de ellos. Un aumento que sobrepase la capacidad de drenaje de los vasos linfáticos puede acabar “inundando” el espacio aéreo alveolar. Este proceso también puede producirse si el epitelio se daña, como en procesos inflamatorios o en inhalación de gases tóxicos. Una hipoxia por acúmulo de líquido en el alvéolo, que no puede corregirse con oxígeno, se puede denominar síndrome de dificultad respiratoria del adulto.

1.3 La solubilidad de un gas afecta su difusión

Un último factor que puede afecta el intercambio gaseoso es la solubilidad del gas. El movimiento de las moléculas gaseosas desde el aire hacia un líquido depende de tres factores:
  • El gradiente de presión del gas.
  • La solubilidad del gas en el líquido.
  • La temperatura.

Entendemos como solubilidad la facilidad con la cual un gas se disuelve en un líquido.